lunes, 2 de febrero de 2015

Inesperadas visiones en las calles de Santiago de Cuba


La desfachatez de su torso desnudo y sus pezones desafiando el frío de la mañana santiaguera llamaron la atención del hombre que cercano a ella trataba de captar con su lente esta osada y diferenre forma de arte que son las estatuas vivientes  que cada mañana toman por asalto una de las principales arterias de la ciudad de #SantiagodeCuba.


A finales de cada mes viajo hacia la vecina provincia de #SantiagodeCuba, territorio que por 5 años fue mi segunda casa  mientras estudiaba en la #UniversidaddeOriente. Esa alta casa de estudios me acoge nuevamente pero ahora como alumna de una maestría en Ciencias de la Comunicación, pero la nostalgia de las aulas, de los compañeros de estudio, de las calles, de la gente, de las dinámicas de vida, hasta del olor de la calurosa ciudad santiaguera de embriaga cada vez que pongo mis pies sobre el asfalto de la heróica urbe.

Son tres intensas jornadas donde uno tras otro, los profesores del Departamento de Comunicación y Periodismo nos llenan de dudas y bibliografía impulsando siempre nuestros deseos de saber, engordando las bibliotecas digitales con libros por leer y documentos por consultar.

Durante estas tres jornadas casi nunca tengo tiempo de desandar las calles calurosas, de tomarme un rico café con crema en el "Mamá Inés" pero en el mes de enero me regalé esa oportunidad y caminé "Enramadas" para sorprenderme con la bohemia vida de la ciudad de los balcones, pues Santiago coexisten dos arquitecturas: la de los portales, moderna, ruidosa y llena de anuncios  y aquella de los balcones que aún persiste en preservar los coloniales conjugando un estilo ecléctico que asombra y atrae a visitantes y nativos.

Subiendo por la popular arteria peatonal que es "Enramadas" me topé con un espctáculo callejero que ya se hace cotidiano a juzgar por la reacción de los vendedores ambulantes, de algunos espectadores y de sus mismos protagonistas.

Tal vez fue la desnudes de los cuerpos, la vivacidad de los colores, la cadencia de los movimientos, lo rimbombante de sus trajes, la inexpresividad de sus miradas que sin quererlo o tal vez con marcada intención trasmitían claramente un mensaje. 

Los turistas y algunos citadinos trataban de captar con sus cámaras la intensidad del momento, pero la sorpresa de ver a estas estatuas en medio de la calzada, desplazandose acompasadamente, como si arrastraran en cada paso la historia y la idiosincrcia de toda una ciudad, no creo que sea algo que un lente pueda captar.

Lo cierto es que este grupo de actores sorprende gratamente e irrumpe en la dinámica de una ciudad llena de son, de artesanías e idiosincracia sin par. Esta práctica, según me cuentan algunos espectadores, ya se cuelve cotidiana. En diferemntes horarios se puede apreciar el andar cadencioso, la mirada perdida, la expresión dura o suave, en dependencia del personaje y la pinntura de los cuerpos que se vuelve una expresión, una vía para la transmisión de la cultura popular.

Rojo, azul, magenta, dorado y negro son los colores que deleitan a los ojos asombrados ante el inusual performance que protagonizan los actores anónimos que sustituyen las tablas del escenario por el asfalto citadino para hacerse parte animada del paisaje santiaguero.

Para el disfrute de aquellos que me lean dejo acá las fotos.




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