lunes, 8 de diciembre de 2014

Quien preserva los derechos de los negros???

El próximo 10 de diciembre se celebra el Día Mundial de los Derechos Humanos, ante la llegada de esta fecha empiezo a reflexionar sobre las constantes injusticias que contra los afrodescendientes se comente en diversas partes de Estados Unidos. 

Nuevamente la comunidad internacional se conmociona ante la decisión de un Jurado Popular de New York decidió no culpar al policía, Daniel Pantaleo por la muerte del ciudadano afroamericano Eric Garner, afrodescendiente que presuntamente fue ahorcado por Pantaleo, según un video captado por un aficionado.

Este indigante hecho que se repite en la historia americana es la inspiración de este post. Me pregunto entonces si son los agentes del orden y la ley los que asesinan de manera impune, los que cometen crímenes raciales sin ningún castigo, ¿quien preserva los derechos humanos de los negros en Estados Unidos? 



Hace algunos años conocí a un arriero que poseía dos bueyes cuyos nombres eran: Negro Bueno y No Hay Ninguno. Así iba el campesino por el camino, haciendo de los nombres una rítmica expresión que se repetía una y otra vez:
“Negro bueno, no hay ninguno… Negro bueno, no hay ninguno”

Esta jocosa composición, en su esencia no es más que la muestra de un racismo que se extiende por las generaciones, como herencia de la vil esclavitud, oscuro período de la humanidad.

Tal parece que esa es la máxima de las fuerzas policiales en Estados Unidos, porque solo en el pasado más reciente de los últimos años ya suman casi dos decenas los afrodescendientes que la fuerza policial de este país asesina en nombre de la justicia y de la libertad, dos justificantes constantemente empleados en muchas de las aventuras bélicas de este gobierno.

Cierto es que el norteamericano promedio, el ciudadano para el cuál se creó el sueño que todos persiguen, es el WASP -White Anglo-Saxon Protestant- pero la población afrodescendiente de Estados Unidos merece sentir la seguridad de que el color de su piel no es la máxima razón por la que pueda peligrar su vida a manos de los “agentes de la ley”.

Trayvon Martin, Eric Garner, Michael Brown solo son los nombres más recientes añadidos a la larga lista de crímenes raciales cometidos en Estados Unidos, herederos de sectas como el Ku-Klux-Klan, tristemente célebres por los innumerables ataques cometidos contra seres humanos solo por tener un color de piel diferente.
 
A pesar de que la esclavitud se abolió hace siglos, persiste como nefasta herencia el racismo, que históricamente ha servido para justificar crímenes contra la humanidad como el genocidio y diversas formas de dominación de las personas.
Ese racismo cultural que se transmite de generación en generación, que desanda en libertad las calles estadounidenses y de otras latitudes del mundo es una herida profunda a los más elementales derechos de los seres humanos.

Es tiempo de reflexionar, de no permitir, con la inacción que Geroge Zimmerman, Darren Wilson y Daniel Pantaleo, por solo mencionar a los más recientes, se repitan a lo largo de la historia de ese país que se dice ejemplo de la libertad y de los derechos humanos.

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