lunes, 1 de diciembre de 2014

Los mejores años de mi vida: los de estudiante

Omara Portuonda, la Diva del Buena Vista Social Club entona una canción que versa: Lo que queda por vivir será en sonrisas, porque el dolor que me tocaba lo he gastado (...) y por la alegoría que a la dicha y al desenfado hace esta bella tonada cubana, mi mente viaja hacia los mejores años de mi vida, que terminaron no hace mucho y que todavía añoro. Mis años de estudiante.
Variados, coloridos, felices, pícaros son los recuerdos que tengo como estudiante. Nunca fui de las irresponsables, siempre fui una niña aplicada de las que no hacía maldades en clase, de las que el profe escogía para suplirlo en su asuencia, pero de todas maneras conservo dulcísimos recuerdos.

A los 4 años, mientras aún estaba en el círculo, mami me enseñó a leer con un libro de lectura que le habían conseguido, creo que eso me dió ventaja y a la vez me sumió en un mundo maravilloso en el que aún me embarco cada vez que toco un libro nuevo.

También recuerdo el primer libro que me regalaron, una versión de La bella Durmiente, que muchos años después mi hermano menor tomaría como cuaderno de dibujo, pero que no sería más que el precedente de los más de 100 libros con los que actualmente cuento en mi inexistente librero.

La primaria la cursé en el Seminternado Conrado Benítez hasta el 5to grado. Cada mañana mi abuela me llevaba de la mano hasta que un día le pedí que me dejara irme sola con mis amigos. Llegaba al matutino y en ocasiones especiales veía a mi amigo Alejandro, vecino también, cantar el Burrito Pancho. ¿Sabría él alguna vez que sentía una admiración especial a pesar de su pancita cómica y sus prominentes dientes delanteros?

El sexto grado a la Clodomira Acosta Ferrales, centro de referencia provincial que sostenía una sana competencia con mi antiguo centro de estudios, un año del que no guardo muchos gratos recuerdos porque fui la niña nueva.

Pero la Secundaria Básica trajo muchas novedades, conocí a quien sería por muchos años una de mis mejores amigas, Aylí San Miguel Lobaina. Me sentaba en los últimos lugares y reía a carcajadas con Reinier, Wichi y Alejandro.

Luego el Pre-universitario, con Aylí y Carmen y los profe de química, y los autoservicios y festejar el Día Internacional de los Estudiantes y en el Día de la FEEM y en todos los días que ameritaran celebración.

Y las fugas para el río y para la cafetería del Parque de Diversiones... 

Pienso, más recientemente en los dulces años de Universidad, en el bullicioso grupo de Periodismo que me acogió a su manera, en los turnos de complicidad, en las idas y venidas a la playa, en el café, en Mayarí Arriba... En los viajes a Villa Clara, a Holguín...

Por eso razón les dejo una pequeña crónica, que por el Día del Estudiante realicé para mi canal regional de Guantánamo.

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