martes, 25 de noviembre de 2014

Un encuentro de los que tocan el alma

Hace unas semanas, por motivos de trabajo, conocí a Kevin, un niño de ocho años al que le gusta cantar, reír, disfrutar de la vida como es usual en esa edad. Lo cierto es que cuando entre a su escuela nunca pensé que me calara tan hondo. 

Con motivo del Día Mundial del Síndrome de Dpwn realicé unas grabaciones en la Escuela Especial Féliz Varela de Guantánamo, con los niños del centro "Desembarco del Granma", cuyas instalaciones se encuentran cerradas por reparació. Solo hice entrar a una de las aulas y la forma de verlos cambió.

Kevin me tomó de la mano, me hizo preguntas que para otros pudieran resultar incómodas, retó mi resistencia con su entusiasmo porque a pesar de que la escuela no era muy grande él se las arregló para mostrarme nuevos lugares a través de sus ojos y su inocencia. 

Conocí también a Julio, adorable, cariñoso y despierto. También a Glenda, de 18 años, desenvuelta, conversadora, con un lenguaje estraño que a veces entendía pero que siempre logré sentir: una comunicación más allá de las palabras.

Y el elogio sincero!!!! Estás linda- me dijo- Tú también!!!! Respondí emocionada. No por la vanidad de recibir las palabras de halago sino por la sinceridad con las que vinieron a mi pensamiento  la respuesta.
Los maestros, como amigos grandes dirigen la atención de los niños hacia láminas, palabras, canciones, ejercicios que los ayudan a habilitarse dentro de la sociedad. 

Los dejé, silenciosa, solo para adentrarme en mis reflexiones, pensar en sus vidas, en sus misterios, en su sencilla felicidad, resguardada por la Cuba en la que vivo. Aidee, madre de Kevin me sustrajo de mis cavilaciones, la convidé a una entrevista, nerviosa me dijo que no.

Cuando logré persuadirla, noté la razón de su negativa. Articuló palabras de ternura para su bebe y entre sollozos me contó lo que ya intuía, sus lágrimas me conmovieron aún más y reafirmé todo lo que en mi visita había descubierto. No todos los trabajos periodísticos que realizo los pongo en este espacio personal, pero este especialmente es el complemento necesario para estas escasas letras.

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