martes, 11 de febrero de 2014

Por un periodismo más humano...


Los nuevos tiempos que corren para Cuba demandan nuevas formas de hacer, nuevas formas de dibujar la realidad que viven nuestros coterráneos.

La instrucción y el nivel de preparación que alcanza hoy por hoy la población cubana demanda sin dudas de un peridodismo consciente, comprometido, revolucionario, preparado, retador, pero esencial y primeramente humano.

Y no se trata de manipular a las masas, apelando a sentimentalismos o a eventos conmovedores que a menudo nos rodean, sino de buscar en cada acontecimiento tocar esa fibra que nos define como seres racionales, que forman parte de una sociedad.

Profesionales, técnicos, desempleados, estudiantes y toda la más amplia variedad de personas que somos esta amalgama, este ajíaco no solo cultural, sino en muchas otras aristas; pero que en una primerísima instancia somos seres humanos.

La diversidad de la raza humana es única: cada individuo es un universo. Sus pensamientos, acciones y espectativas de la vida nunca son las mismas, nunca sus esfuerzos van directamente hacia un mismo fin o por las mismas razones. 

Lo único que realmente nos une y debe definirnos como tal, es que somos esencialmente humanos y a veces nos olvidamos que antes de ser profesionales, antes de ser jefes, antes de ser las audiencias vulnerables, los individuos que son penetrados por el mensaje de los medios de comunicación sin ofrecer ninguna resistencia, cumplimos esa necesaria condición de mortales, sensibles, racionales, espirituales, mejores o peores en lo que hacemos de manera general.

La credibilidad de un trabajo periodístico reside en numerosos aspectos: su actualidad, su carga informativa, la capacidad comunicativa del redactor, la utilización inteligente de los recursos de cada formato o medio de comunicación.

Pero el elemento esencial es ese factor humano. Los trabajos pueden ser atractivos, importantes, polémicos, pero en muchas ocasiones tratamos temas sensibles desprovistos de esa cualidad que debe caracterizarnos.

Estos tiempos demandan que las masas se movilicen, que los cubanos caigan en la cuenta de que solo con el esfuerzo de cada uno de nosotros podremos salir adelante, el papel de la prensa debe ser el de sensibilizar, informar, orientar e instruir desde un periodismo más humano.

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