jueves, 6 de febrero de 2014

Mis letras perdidas...



letras literatura musa inspiración cuba periodismo culturaAntes, cuando era más niña, las palabras venían a mi mente y formaban una historia o se juntaban como versos, como si las ideas tuvieran vida propia y fuerza de voluntad para plasmarse en un papel y ser algo más que un fugaz pensamiento.
Llegó un momento en el que pensé que con mis infantiles poemas y cuentos podía ser escritora, una forma de vida tan etérea que no se estudia en las universidades, al menos no en las universidades cubanas. Antes no comprendía lo que ahora: los escritores son personas que escriben y no a la inversa y me lancé al periodismo a perseguir el don de la palabra, esperando que la creatividad se viera inspirada por las enseñanzas de esta carrera, en la que creo haber tenido muy buenos maestros.
 Pero  convertirme en periodista significó para mí el abandono de eso que llamamos musa o inspiración. Las palabras me abandonaron para regresar solo en moldes preconcebidos donde la creatividad tiene  fronteras establecidas por las normas de la redacción y a veces hasta por la misma realidad y por un monstruo que desconocía hasta aquel  momento: la censura, la propia o la ajena, de ellas la primera, la más dañina.
Ya vencido el reto puesto hace 5 años atrás, trabajo hoy en una redacción que aparentemente regala tiempo para otras actividades, pero que absorbe al menos mi existencia, no sé si por falta de picardía o por exceso de disposición.
La inspiración que antes me atropellaba a las 2 de la madrugada en medio de un sueño o me asaltaba en la calle, bajo la forma de un rayo de sol, o se escondía en la mirada del amor joven, ya no llega.
Es como el cantante que pierde su voz: vanamente estira la garganta para que de ella salga un lastimero gemido que solo acrecienta su dolor.
De vez en mes, como para aplacar mi pena llega un poema, una frase y si tengo suerte, a lo mejor llega un cuento o  una historia o simplemente palabras que tienen un sentido pero no una forma, palabras que no satisfacen mi ambición de escribir lo que siento, lo que pienso, lo que imagino.
Quisiera que existiera una fórmula mágica, para regresar a  la creatividad, para recuperar el ansia y las palabras, la fiebre de plasmar en blanco y negro aquello que pretendía compartir con los demás.
Siento un vacío en mi existencia, no como se siente la falta de amor o la falta de esperanza, pero es sin dudas un espacio que antes estaba lleno de palabras y que ahora está lleno  de nada. A veces la ansiedad por crear algo con mis propias manos me invade, y una fuerza mayor me hace dejar de hacer lo que estoy haciendo y buscar algo en lo que volcar ese espíritu, pero en ese momento, las ideas, las buenas ideas, no me acompañan.
Quisiera reencontrar el camino. ¿Alguien me indica, por favor?

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