miércoles, 8 de enero de 2014

Cuba Joven o La Joven Cuba


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En estos primeros días del año el ánimo invade a las personas, se respira un ambiente de renovación y transformaciones. Es como abrir un paquete y sacar de golpe 364 días y ponerlos a disposición de nuestra realización personal y social.

Coincidentemente en Cuba, el primer día del año marca también la primera jornada de una histórica celebración, cada primero de enero se cumple un aniversario del Triunfo de la Revolución. Se me ocurrió por estas fechas, aunque no por casualidad, interrogar a jóvenes que me rodean, para investigar sobre sus aspiraciones.

Parecerse más a su tiempo que a sus padres es un viejo refrán asumido como una realidad de las más frescas generaciones. Pero, ¿qué hay con el contexto? ¿Se parecen los jóvenes a su contexto?

La transformación y perfeccionamiento de nuestro sistema social es tarea de todos los cubanos, pero los jóvenes lo asumen de una manera particular. ¿Diferente, tal vez?

Jóvenes guantanameros, universitarios, trabajadores de diversos sectores productivos contestaron algunas de mis interrogantes. Más o menos elocuentes, tímidos los unos y muy comunicativos los otros. Las preguntas fueron fruto del azar, del calor de conversaciones informales que me permitieron hacer este compendio de opiniones.

Muchos y diversos fueron los criterios, como periodista me tomé la libertad editorial de escoger los más acertados y mejores argumentados para representar a la cubana juventud.

Danielkis Nuñez, económico de 25 años dice que aunque las consignas y premisas no deben ser ya las de hace 55 años atrás, el empeño por lo justo, por conservar los triunfos revolucionarios debe ser el mismo.

“Los jóvenes a mi alrededor, mis amigos e incluso yo mismo no somos consignistas, se nos hace difícil identificarnos con formas de replicar y transmitir la ideología, pero no significa que no estemos de acuerdo con lo que aquí se defiende y que no sintamos a Cuba como una madre grande que nos abraza, que nos provee de sueños, esperanzas y futuro. Las cosas malas no podemos callarlas, porque de otra manera no podríamos resolverlas y los jóvenes tienen a ser más honestos y arrojados a la hora de decir y enfrentar las problemáticas personales y sociales.”

Sonriendo me dice que gracias a Cuba, hoy es trabajador, graduado, con expectativas de continuar sus estudios.

“Hay muchas cosas que pudieran cambiarse, pero hay otras que son fundamentales de preservar, para que Cuba siga siendo ese rincón del orbe donde la gente puede soñar con un mundo mejor.

Yo tengo sueños: de viajar, de ganar un mayor salario, de proveer mejor a mi familia, sueños que no son exclusivos de los jóvenes cubanos, sueños que comparto con jóvenes de otras latitudes pero que en Cuba no caen en un pozo sin fondo, porque nos educamos, porque trabajamos para construir, paso a paso las realidades que queremos y necesitamos.

No todos están de acuerdo, existen un pequeño grupo de personas que no saben lo que significa este país para el resto del mundo, ni lo que implica el socialismo para ellos y para el resto de los cubanos, están los ignorantes, que se empeñan en culpar  al “estado”, cuando en Cuba, el Estado, somos nosotros mismos, y para comprender eso solo hace falta leerse la constitución.”

A Carmen Fuentes Asín, psicóloga guantanamera, le pregunté de repente si creía en el proceso de tranfosmación que por estos días ocupa la atención de los cubanos y cubanas, me responde que:

“Cuba necesitaba desde hace mucho un proceso como el que hoy atravesamos y protagonizamos todos. La gente es mucho más revolucionaria de lo que cree, solo hay que toparse con alguien, con alguno de esos inconscientes a los que les gusta llenarse la boca de palabras vacías, frutos de la ignorancia y el desinterés, más que de un verdadero sentir contrarrevolucionario, en esos momentos aflora un sentimiento revolucionario y patriótico, palabras que no nos son ajenas, pero que con los años han tomado una connotación diferente.

La juventud cubana se siente cubana, a veces se nos olvida que eso es patriotismo. Cuando escuchamos a alguien hablando mal del sistema, de nuestro sistema, saltamos como si nos hubieran pinchado un resorte y cómo los más avezados politólogos proveemos explicaciones y argumentos, ¿eso no es ser revolucionario?

Muchas personas plantean su inconformidad con los cambios, pero el error de algunas es conversarlo en pasillos y discusiones de esquina y no en los espacios establecidos para ello. Los jóvenes también tenemos opinión, pero en los centros de trabajo, en el CDR, en nuestras mismas organizaciones estudiantiles a veces no se nos toma en serio, la inexperiencia y la jovialidad se toman por falta de seriedad y compromiso, pero juventud y revolución creo que son palabras que deben necesariamente estar emparentadas. Revolución es cambio, juventud es impulso y vida. ”

Diosmaikel Ramírez es Ingeniero Civil, recién graduado  y actualmente cumple su servicio social. Él me dice:

  “Yo no soy militante de la UJC, tampoco pienso pertenecer al Partido, no porque no crea en esas instituciones, sino porque no es mi forma de hacer Revolución. Mucho ha cambiado desde 1959, hay que reconocerlo, y no podemos olvidar que el mundo y la realidad que nos circunda  siempre van a ser más ricas que cualquier análisis que seamos capaces de hacer.

Creo que hay que dialogar más con la juventud, desde la juventud y para la juventud. Si estuviéramos realmente perdidos, como es usual escuchar por las calles, si no pudieran contar con nuestro apoyo, interés y aporte en  cuanto a la Revolución se refiere, creo que no escucharíamos tantos debates sobre la actualidad cubana, nuestras universidades estarían despobladas y una realidad parecida se vivirían en las diferentes enseñanzas.

David Blanco dice en una de sus canciones: Voy a parar el tiempo, pero objetivamente es algo que el hombre no puede hacer, tampoco se puede parar el desarrollo y con ello los cambios le vienen aparejados, tenemos que cambiar el discurso, las formas de hacer y proyectar, buscar mayor y mejor entendimiento generacional y asumir que los logros, las conquistas e incluso los errores le pertenecen a los cubanos, la generación del centenario luchó con armas, esta lucha con ideas, con trabajos, lidia con frustraciones, con esperanzas truncas, con sueños y deseos de realización que en ocasiones van más allá de nuestras posibilidades.”

Me pareció pertinente conversar con Racial Sayú Font, un amigo al que siempre he admirado por su capacidad de discernimiento, joven periodista, fresco, recién graduado, pero muy claro del momento y el lugar que ocupa:

“En mi opinión el principal reto de la juventud cubana en la actualidad es tratar de encontrar su camino sin la mirada prejuiciosa de generaciones anteriores, la Revolución hace mucho que ya apostó por su futuro y no son algunas acciones aisladas, en contra de nuestro sistema lo que lo van a decidir.

El futuro de Cuba son los jóvenes que quieren salir adelante, elevando la calida de vida del cubano, lo que implica esfuerzos mayores en materia del reconocer el trabajo, no el negocio, como fuente de bienestar, primero personal y luego el social –pues debemos empezar a reconocer que el hombre se concibe inicialmente a sí mismo como ser humano y posteriormente como ser social, por lo que tratar de cambiar esta mentalidad sería luchar contra una fuerza natural histórica, lo que hay que transformar son las formas de aproximación-   cambiar también la estructura del pensamiento de lo macro a lo micro se ha comprobado que no da solución.

El reto está en imponerse a la realidad y demostrar que con modas estrafalarias, se puede producir en la agricultura, y que con aretes, pelos largos y alborotados podemos ser el impulso que Cuba necesita.”

Ser joven en estos tiempos es difícil, ser joven cubano lo es aún más. Pero no se debe asumir  que juventud es sinónimo de desinterés o desidia, de irresponsabilidad y egoísmo. Juventud en Cuba, es sinónimo de cambio y transformaciones, de trabajo y sacrificio, de profundas convicciones y deseos de justicia. En Cuba Juventud = Cambio = Revolución.


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