jueves, 17 de octubre de 2013

Por sistemas de alimentación sostenibles



El 16 de octubre fue declarado por la FAO como Día Mundial de la Alimentación. En numerosos países del orbe, esta fecha es conmemorada con protestas y reclamos en cuanto a la pobreza  y la carencia de alimentos. En Cuba esta realidad se presenta de manera diferente.

El gobierno cubano viene desarrollando numerosas estrategias para el  aumento de la producción de alimentos, como parte de las políticas de perfeccionamiento del modelo económico. El Decreto Ley # 300 sobre la entrega de tierras en usufructo, autoriza la entrega de terrenos estatales ociosas a personas naturales o jurídicas para su utilización racional y  sostenible en la producción agropecuaria.

Producto de la aplicación de esta medida se han entregado en Guantánamo 43 mil 872 hectáreas a personas naturales y jurídicas, mientras el fondo actual de tierras ociosas disponibles asciende a 13 mil 509 hectáreas.

Los esfuerzos por poner en manos de los campesinos espacios productivos para sembrar y producir cereales, vegetales y viandas, es indudablemente un avance en la recuperación de la agricultura y la comercialización de los alimentos en el país.  Numerosos son los cultivos que se han beneficiado con esta medida aprobada a fin de resolver una de las prioridades del gobierno cubano.

Pero en estas cuestiones subsisten problemáticas a considerar en el marco de esta fecha que aboga por la conciencia de los países del mundo sobre el problema alimentario y la necesidad de fortalecer la solidaridad en la lucha contra el hambre, la desnutrición y la pobreza. La batalla en el territorio cubano, más específicamente en la provincia guantanamera, debe enfocarse hacia una mejor distribución y comercialización de los alimentos.

En oposición al acrecentamiento de las ofertas alimenticias en el territorio, fruto de las tierras entregadas para la producción, los precios, en vez de disminuir, aumentan. Las cuestiones territoriales que pudieran acercar más los alimentos a sus consumidores no vislumbran una pronta solución.

Lo cierto es que en lo referente a la relación producto/precio, los principales afectados son siempre los consumidores, que aunque observan un crecimiento en las ofertas, lo hacen también en el coste. La limitación que  antes se presentaba en forma de ausencia de productos, se torna en imposibilidad real de adquirirlos en muchas ocasiones.

El sistema de gestión de oferta y demanda al que se acogen los trabajadores por cuenta propia, afecta también al consumidor, pues a veces los precios de los productos están desproporcionados en su calidad o cuantía. Los productores que eligen esta forma de comercialización, no estatal, no están sujetos a ninguna regulación en cuanto a los  costes de sus productos, lo que dificulta su asequibilidad.

La búsqueda de un sistema sostenible de alimentación debe constituir una de las prioridades de la administración cubana. Los platos de los guantanameros deben ganar en catidad y variedad para garantizar  mejores índices de nutrición para los guantanameros y los cubanos en general.


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