martes, 15 de octubre de 2013

Reflexionando sobre el entorno...



Aunque este espacio surgió inicialmente para reflexionar sobre los avatares del periodismo como profesión, la actualidad internacional ronda mi cabeza y revuelve mis ideas esta mañana. El surrealismo nos rodea, o al menos  así me parece al observar el caótico panorama que ofrecen las noticias internacionales en las que se visionan guerras, explosiones, crisis y un novel Premio Nobel de Economía que  avizora cielos despejados en el horizonte de la debacle financiera. El trasfondo de esta realidad es sin duda una creciente apatía y un aislamiento de los más de 7.200 millones de personas que habitan en el mundo, cada una preocupada por sus problemas, intentando levantar sus sueños en pedestales de naipes. La individualidad nos aleja, la masividad nos anula, pero en estos tiempos se precisa encontrar ese punto medio que posibilite establecer un equilibrio entre lo que queremos como seres individuales y lo que debemos hacer como seres sociales. La apatía es peligrosa, cuando no pensamos o no actuamos estamos permitiendo que otra persona decida por nosotros cuestiones que a largo plazo pueden ser nocivas para el mundo de manera general. Y esta  reflexión, que puede parecer apresurada, no es un llamado a regresar a los años 60 o 70 y volvernos hippies, creo que sería más útil volcar nuestras preocupaciones en el espacio virtual que es Internet, movilizar conciencias y expresar más que preocupaciones, voluntades para hacer. Ningún esfuerzo es insignificante, porque aunque somos  7.200 millones, sin ti seríamos solo 7.199. Una acción, por insignificante que pueda parecernos tiene un impacto directo en el resto del mundo. La naturaleza es tan sabia que permite que en el universo no pueda cortarse una flor sin que se mueva una estrella… Hay que cambiar, indudablemente, nuestro accionar, pero para eso debemos movilizar las conciencias. ¿Cómo influir en los pensamientos de 7.200 millones? Versa un refrán popular, que una mentira dicha muchas veces se convierte en una verdad, pensemos entonces en la importancia que puede tener una verdad repetida en miles y miles de bocas, esparcida en el espacio digital…

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